Consentimiento Informado — Rinoseptoplastia

Septorrinoplastia / Rinoseptoplastia

Este documento informativo pretende explicar, de forma sencilla, la intervención quirúrgica denominada SEPTORRINOPLASTIA o RINOSEPTOPLASTIA y los aspectos más importantes del postoperatorio y las complicaciones más frecuentes que de ella se puedan derivar.

Breve descripción del procedimiento quirúrgico

Llamamos septorrinoplastia o rinoseptoplastia a la técnica quirúrgica que tiene como finalidad la corrección conjunta de la forma y de la función de la nariz. Asocia, por ello, una reparación de la forma externa de la pirámide nasal con la remodelación del interior de la fosa nasal, en un mismo acto quirúrgico.

La intervención se realiza bajo anestesia general, a través de una serie de incisiones que se practican en el interior de la nariz: el número y extensión de las mencionadas incisiones depende de la magnitud y localización de las deformidades a tratar. En ocasiones, también se precisa realizar pequeñísimas incisiones en la porción lateral de la fosa nasal.

De la misma manera, según el tipo y localización de las deformidades puede ser preciso realizar una incisión suplementaria en la llamada columela. La columela es la estructura ubicada entre la punta nasal y el labio superior y que separa una fosa de la otra. Esta incisión permite trabajar sobre los elementos osteocartilaginosos (de hueso y de cartílago) de la pirámide nasal de una forma más directa. Este último tipo de abordaje se denomina Rinoplastia Abierta.

En ocasiones y a criterio del cirujano, puede resultar necesaria la colocación de una o varias láminas de material sintético abrazando el tabique nasal, sujetas mediante una sutura, durante unos días. Estas láminas deben retirarse tras un lapso de tiempo que raramente supera las tres semanas.

Tras la intervención quirúrgica, se coloca una pequeña férula sobre el dorso de la nariz y se suele realizar un taponamiento nasal que se mantendrá durante un periodo de tiempo variable. El taponamiento ocasionará molestias, tales como dolor o pesadez de cabeza, sensación de taponamiento de oídos, molestias al masticar y sequedad de garganta. Estas molestias se atenúan con tratamiento sintomático.

Después de la intervención, suele existir dolor en la fosa nasal, que se puede irradiar a la cara y a la cabeza. También pueden aparecer vómitos sanguinolentos con coágulos que, durante las primeras horas, se consideran normales. Puede aparecer, durante los primeros días, un hematoma en la cara o en el contorno ocular como consecuencia de la remodelación de los huesos y cartílagos de la nariz.

El paciente en su domicilio debe mantenerse en reposo relativo durante unos días y evitará traumatismos sobre la nariz, que podrían modificar el resultado de la intervención quirúrgica. Si usa gafas no deberá utilizarlas hasta que se lo indique su cirujano.

Beneficios esperables

Mejoría del aspecto externo de la pirámide nasal, así como de la permeabilidad nasal y de los síntomas que esta insuficiencia ventilatoria nasal puede producir.

Procedimientos alternativos

No se conocen otros métodos de contrastada eficacia.

Riesgos específicos más frecuentes de este procedimiento

  • Hemorragia: puede presentarse una pequeña hemorragia nasal o bucal tras la intervención. En raras ocasiones puede requerir revisión quirúrgica o transfusión sanguínea.
  • Infección: puede aparecer una infección de la cavidad operatoria o de los senos paranasales (rinosinusitis).
  • Cefaleas: en ocasiones pueden persistir como secuela cefaleas de intensidad y localización variables.
  • Perforación del tabique: más frecuente en reintervenciones. Puede producir ruido, costras y sangrado nasal leve y reiterado.
  • Sinequias: bridas entre las paredes de la fosa nasal que pueden requerir sección en un segundo tiempo operatorio.
  • Alteraciones de la olfacción y complicaciones oculares (visión doble de carácter generalmente temporal, edema de párpados y hematomas faciales).
  • Irregularidades del dorso nasal: los elementos osteocartilaginosos remodelados pueden dar lugar a irregularidades palpables o visibles, especialmente en pieles finas.
  • Cicatriz en columela: si se realizó incisión en la columela, puede persistir una pequeña cicatriz transversal, generalmente poco visible.
  • Reintervención: en un escaso porcentaje de pacientes (no mayor al 20%) puede requerirse una nueva intervención quirúrgica.
  • Riesgo anestésico: se ha descrito un caso de muerte por cada 15,000 intervenciones bajo anestesia general. Este riesgo aumenta con la edad y la existencia de otras enfermedades.

Declaración del paciente

Declaro que he sido informado, por el médico, de los aspectos más importantes de la intervención quirúrgica que se me va a realizar, de su normal evolución, de las posibles complicaciones y riesgos de esta, de sus contraindicaciones, de las consecuencias que se derivarían en el caso de que no me sometiera a la mencionada intervención y de las alternativas a esta técnica quirúrgica.

Estoy satisfecho de la información recibida. He podido formular todas las preguntas que he creído conveniente y me han sido aclaradas todas las dudas planteadas.

Declaro, además, no haber ocultado información esencial sobre mi caso, mis hábitos o régimen de vida, que pudieran ser relevantes a los médicos que me atienden.

Acepto que, durante la intervención, el cirujano pueda tomar las muestras biológicas que considere necesarias para el estudio de mi proceso, o las imágenes precisas para la adecuada documentación del caso.

Tras todo ello, DOY MI CONSENTIMIENTO PARA SER SOMETIDO A ESTA INTERVENCIÓN, entendiendo, por otra parte, mi derecho a revocar esta autorización en cualquier momento.

Revocación del consentimiento

El paciente tiene derecho a anular cualquier autorización plasmada en el documento de consentimiento firmado, que quedará sin efecto a partir del momento de la firma de revocación. Las repercusiones que sobre la evolución del proceso pudiera derivar serán explicadas y asumidas por el paciente.