Dr. Alejandro Viveros Domínguez · Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello
Río Bamba 743 Int 1, Col Lindavista, Ciudad de México · (55) 7136 2268
Este documento pretende explicar, de forma sencilla, la intervención quirúrgica denominada AMIGDALECTOMÍA, así como los aspectos más importantes del período postoperatorio y las complicaciones más frecuentes que pudiera aparecer después de realizarse.
La amigdalectomía es la intervención quirúrgica en la que se extirpan las amígdalas, situadas a ambos lados del paladar, de forma completa, incluyendo la llamada cápsula de la amígdala.
La operación se suele efectuar bajo anestesia general y a través de la boca. No obstante, algunos especialistas pueden efectuarla con anestesia local potenciada con analgesia y sedación del paciente. Puede efectuarse mediante bisturí convencional, tijeras o utilizando otras técnicas como el láser, la radiofrecuencia, el bisturí eléctrico, etc.
Tras la intervención, aparecen molestias dolorosas al momento de deglutir, que suelen ser intensas y llegan a durar de diez a quince días, irradiándose hacia los oídos, debiendo, por ello, administrarse analgésicos. Puede notarse, durante las primeras horas, la saliva teñida de sangre o, incluso, aparecer vómitos de sangre oscura, ya digerida. Durante los primeros días puede percibirse mal aliento.
Al abrir la boca y examinar la garganta pueden verse sendas zonas grisáceas o blanquecinas en el lugar que ocupaban las amígdalas. Ello es normal y corresponde al proceso de cicatrización de la zona. Al principio, la alimentación consistirá sólo en líquidos y, posteriormente, alimentación blanda hasta completarse la cicatrización.
Pueden seguir produciéndose amigdalitis con frecuencia. En el caso de que la infección se extienda desde las amígdalas, pueden aparecer infecciones de los territorios próximos (abscesos periamigdalinos) e, incluso, alteraciones graves a otros niveles (cardíacos, renales, articulares, etc.).
En el caso de que la intervención se haya planteado para tratar los ronquidos o el síndrome de apnea del sueño, continuarán los ronquidos y la apnea del sueño. Asimismo, podría producirse pérdida de peso por dificultades en la alimentación.
Prevenir la aparición de infecciones frecuentes de las amígdalas, así como las complicaciones citadas. Por otra parte, la intervención puede mejorar las alteraciones de la alimentación y la respiración, así como el ronquido y sus complicaciones, en especial el síndrome de apnea del sueño.
En el caso de la amigdalitis crónica, ante el fracaso del tratamiento médico, el tratamiento quirúrgico es el único de contrastada eficacia. En el caso de la roncopatía y del síndrome de la apnea del sueño, las técnicas de aporte forzado de aire al aparato respiratorio, tales como el NCPAP, el BIPAP, etc., podrían considerarse una alternativa válida.
Declaro que he sido informado, por el médico, de los aspectos más importantes de la intervención quirúrgica que se me va a realizar, de su normal evolución, de las posibles complicaciones y riesgos de esta, de sus contraindicaciones, de las consecuencias que se derivarían en el caso de que no me sometiera a la mencionada intervención y de las alternativas a esta técnica quirúrgica.
Estoy satisfecho de la información recibida. He podido formular todas las preguntas que he creído conveniente y me han sido aclaradas todas las dudas planteadas. Declaro, además, no haber ocultado información esencial sobre mi caso, mis hábitos o régimen de vida, que pudieran ser relevantes a los médicos que me atienden.
Acepto que, durante la intervención, el cirujano pueda tomar las muestras biológicas que considere necesarias para el estudio de mi proceso, o las imágenes precisas para la adecuada documentación del caso. Comprendo que, a pesar de las numerosas y esmeradas medidas de higiene del equipo asistencial que me atiende, el acto quirúrgico y la estancia en el hospital son un factor de las llamadas infecciones hospitalarias, que son excepcionales, pero posibles.
En el caso de que, durante la intervención quirúrgica, el cirujano descubra aspectos que le exijan modificar, de forma relevante, el procedimiento terapéutico inicialmente proyectado, consultará la decisión a tomar con la persona autorizada por mí a este respecto. Únicamente cuando las eventualidades pongan en riesgo mi vida, autorizo al cirujano para que adopte la decisión más conveniente para mi salud.
Tras todo ello, DOY MI CONSENTIMIENTO PARA SER SOMETIDO A ESTA INTERVENCIÓN, entendiendo, por otra parte, mi derecho a revocar esta autorización en cualquier momento.